En el mercado laboral actual, la protección y el bienestar de los empleados resultan fundamentales para el éxito y la reputación de cualquier empresa. Uno de los aspectos más críticos en este sentido es la prevención y gestión del acoso laboral (mediante un protocolo de acoso laboral) no solo como necesidad ética empresarial, sino también como una medida estratégica y de blindaje legal si, como organización del siglo XXI, quieres evitar grandes sanciones económicas por ello.
Un protocolo de acoso laboral es una herramienta con la que debe contar cualquier empresa, independientemente del tamaño de tu plantilla, y no disponer de uno, diseñado ad hoc para tu tipo de negocio y actualizado, puede acarrear multas y sanciones que pueden llegar a generar un problema en los responsables de su cumplimiento, lo que frecuentemente recae en el personal procedente del departamento de recursos humanos y/o en quienes se encargan del área de prevención de riesgos laborales.
Por tanto, dada la importancia de contar con un protocolo de acoso laboral, a continuación, como abogados especializados en Derecho Laboral te presentamos 3 razones por las que cada empresa debe tener un protocolo claro y efectivo para abordar el acoso laboral:
Evitar sanciones legales que pueden poner en jaque tu empresa:
Las sanciones por no contar con un protocolo de acoso laboral pueden acarrear importantes sanciones administrativas en caso de inspección con resultado desfavorable, que oscilan entre:
- Los 7.501 euros hasta 30.000 euros, si se trata de una infracción leve.
- Entre 30.001 euros hasta 120.005 si es una infracción grave
- Hasta 125.018 euros, si es muy grave.
Además, es importante tener en cuenta que se perderán automáticamente todas las ayudas, bonificaciones y, en general, los beneficios derivados de la aplicación de los programas de empleo, con efectos desde la fecha en que se cometió la infracción, además de la exclusión automática del acceso a tales beneficios durante los meses que contemple la ley.
Todo ello, sin contar el posible extenso proceso judicial en el que podría incurrir la empresa y la responsabilidad de la organización en caso de que se cometa algún delito, que podría generar, entre otras cosas, cuantiosas indemnizaciones por daños y perjuicios.
Evitar los riesgos reputacionales en pleno auge del mobbing y el ciberacoso
El mobbing y el ciberacoso, también en el ámbito laboral, están a la orden del día en las empresas y hacerle frente es un deber de la empresa. Por lo tanto, el empresario no debe perder de vista que también deben evitarse (y serán susceptibles de denuncia) todas aquellas actuaciones que sucedan en los márgenes de la relación laboral: viajes de trabajo, eventos, cenas de empresa… así como acoso laboral durante el tiempo de descanso, en espacios privados a los que se acceda por motivos laborales.
Para evitar todo este tipo de riesgos legales y efectos negativos en la marca de la compañía o pyme, la empresa deberá crear, mantener y actualizar constantemente los canales de denuncia y los procedimientos internos adecuados para garantizar el correcto funcionamiento del protocolo de acoso laboral. Prevención frente a reacción.
Mejor clima laboral, más productividad y atracción de talento
En España, la legislación laboral exige que las empresas proporcionen un entorno de trabajo seguro y libre de acoso laboral. Implementar un protocolo de acoso laboral no solo garantiza el cumplimiento de estas leyes, sino que también demuestra el compromiso de la empresa con el respeto a los derechos de sus empleados.
Además, no basta con contar con un plan de acoso, es necesario que la empresa lleve a cabo una labor informativa y que exista una implementación real y un seguimiento de este tipo de actuaciones para activar el protocolo de acoso laboral cuando se requiera.
El acoso laboral puede tener un impacto devastador en la salud mental, emocional y física de los empleados afectados. Un protocolo claro y transparente proporciona a los trabajadores una vía para denunciar cualquier forma de acoso, así como medidas para proteger su bienestar, su salud mental y su seguridad en el lugar de trabajo, impulsando la atracción y retención del talento.
Cuando los empleados se sienten seguros y valorados en su lugar de trabajo, están más motivados para desempeñarse en su máximo potencial. Un protocolo de acoso laboral muestra a los empleados que la empresa se preocupa por su bienestar, fortalece la confianza en la dirección de la empresa y promueve una mayor productividad y satisfacción laboral.
En resumen, un protocolo de acoso laboral no solo es una medida legalmente exigida, sino también una inversión en el bienestar de los empleados y el éxito a largo plazo de la empresa.
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